MONARCAS DEL ESTRECHO

Juan Fernández Haeger

Catedrático de Ecología. Universidad de Cordoba

Mariposa monarca (Danaus plexippus). Fotografía Rafael Obregón

Mariposa monarca (Danaus plexippus). Fotografía Rafael Obregón

La mariposa monarca (Danaus plexippus) es probablemente una de las mejor estudiadas del mundo. Además de su vistosidad y tamaño tiene algunas singularidades que la hacen ser un insecto icono. Probablemente la mayoría de los lectores la hayan visto en documentales de televisión, en libros de divulgación o manuales de Ecología, Fisiología, Genética, Bioquímica o Biogeografía. Es el insecto nacional de Estados Unidos y también específicamente de algunos estados norteamericanos. Fue denominada mariposa monarca en el siglo XIX en honor al rey Guillermo III de Inglaterra, así como por su considerable tamaño y la extensión de los territorios que ocupa.

Entre las numerosas peculiaridades que la han hecho captar tanta atención científica está la de su singular migración anual a través de gran parte de Norteamérica. Las mariposas pasan los meses más fríos del año en bosques de pino oyamel (Abies religiosa) de Michoacán (Mexico), a más de 2.500 m. de altitud. Allí se arraciman colgando de las ramas de los árboles en cantidades tales que llegan a doblarlas con su peso. Un espectáculo fascinante. Al elevarse la temperatura durante la primavera las mariposas salen de su diapausa invernal y empiezan a moverse hacia el norte, depositando sus huevos sobre plantas de la familia de las Asclepiadáceas. Después de la puesta las mariposas mueren, y sus hijos, nietos y bisnietos, en sucesivas generaciones, se irán desplazando progresivamente hacia el norte hasta alcanzar incluso el sur de Canadá a comienzos del otoño. Entonces las mariposas migran al Sur a los mismos bosques mexicanos de donde salieron sus tatarabuelos. Como consiguen llegar año tras año a esos mismos enclaves, a 4000 Km. de distancia y donde nunca habían estado nadie lo sabe.

Gran parte de esas mariposas emigrantes lo hacen por la costa Este norteamericana, a veces volando a gran altura. En esa época del año (Octubre) son ya frecuentes los temporales, por lo que algunas mariposas son arrastradas por el viento hacia el océano Atlántico. Aunque la mayoría debe morir en estos episodios, algunas consiguen llegar hasta Europa y archipiélagos atlánticos (Azores, Madeira, Canarias). En Reino Unido, donde existe una buena red de naturalistas observadores de procesos naturales, se ha venido observando con regularidad la presencia de monarcas aisladas en esa época del año coincidiendo, a veces, con la llegada de aves exóticas arrastradas por temporales. Pero las monarcas que llegan a Reino Unido no encuentran las plantas adecuadas donde poner sus huevos, por lo que son incapaces de reproducirse. Por tanto, avistamientos en años sucesivos son consecuencia de la llegada de individuos nuevos procedentes de Norteamérica.

Pero más al Sur, en las proximidades del Estrecho de Gibraltar, existen varias especies de Asclepiadáceas que las mariposas pueden utilizar para reproducirse. Asclepias curassavica fue introducida desde América Central tras su descubrimiento y Gomphocarpus fruticosus y G. physocarpus desde el sur de Africa durante el siglo XVIII para explotar la fibra de los vilanos con los que sus semillas son dispersadas por el viento. Son especies de plantas naturalizadas, sensibles al frío y a la sequía estival. Su distribución es muy fragmentada, apareciendo en torno a charcas, manaderos, arroyos, prados húmedos, etc. en una amplia franja costera del sur de la península y norte de África. Además, durante el verano, cuando la mayoría de plantas herbáceas de ritmo mediterráneo están ya secas, estas Asclepiadaceas están en plena floración y fructificación gracias a la humedad edáfica disponible en los fragmentos donde crecen. Las mariposas no se alejan mucho de estos rodales, puesto que no sólo las utilizan para poner huevos sino que liban el abundante néctar que producen sus flores, especialmente durante el verano cuando, en el sur de la península, no hay casi nada más que libar.

Asclepias curassavica, alimento de la mariposa monarca en el S de España. Fotografía Juan Fernández haeger

Asclepias curassavica, alimento de la mariposa monarca en el S de España. Fotografía Juan Fernández haeger

Aunque el primer registro de esta especie en la zona es de 1886, desde los años 60 del pasado siglo ha llamado la atención de los entomólogos, que la consideraban como esporádica y divagante, procedente de los archipiélagos atlánticos. Pero cuando se realizó un seguimiento sistemático de rodales de plantas durante muchos años se obtuvo una información distinta. Hoy sabemos que, al menos desde 1997, la mariposa es persistente en la franja costera más próxima al Estrecho, aunque sigue una dinámica metapoblacional  con una abundancia muy variable en cada fragmento, incluso desapareciendo de algunos para volver a recolonizarlos desde otros más o menos distantes. No son necesarias, por tanto, sucesivas reinmigraciones desde el continente americano, aunque estas no deben excluirse. Además en la zona ha perdido sus hábitos migradores. Desde 1997 la hemos visto de forma continuada a lo largo de todo el año y en todas las fases de su ciclo biológico.

Oruga de monarca devorando el brote terminal de Asclepias curassavica. Fotografía: Juan Fernandez Haeger

Oruga de monarca devorando el brote terminal de Asclepias curassavica. Fotografía: Juan Fernandez Haeger

Aunque estas mariposas son de origen americano muchas de sus poblaciones en América tropical no emigran  y se las había considerado como los ancestros de las mariposas migradoras norteamericanas. De hecho, se suponía que la migración es un fenómeno relativamente reciente, relacionado con la colonización del centro y oeste de Norteamérica por el hombre. La destrucción de la vegetación natural y la extensión de los cultivos trajeron consigo la expansión de malas hierbas y las Asclepiadaceas (milkweeds) lo son. Esto debió favorecer la expansión de las mariposas hacia el norte siguiendo la expansión de sus plantas nutricias, de forma que se seleccionaron preferentemente aquellas que al llegar el invierno volvían hacia el sur. Pero recientes estudios de secuenciación genómica sugieren que, en realidad, el origen de las mariposas debió estar en una zona situada entre el sur de Estados Unidos y el norte de México, donde probablemente realizaría una corta migración anual. A partir de ahí debió tener tres vías fundamentales de dispersión: una hacia America central y Sudamérica, otra hacia el oeste por distintos archipiélagos del Pacifico hasta Australia y otra más hacia el este llegando en primer lugar a Portugal y después a España y el norte de Africa. En cualquier caso, está claro que existen diferencias genéticas entre los individuos norteamericanos, más homogéneos entre si, y las distintas líneas de dispersión, con menor frecuencia alélica y heterocigosidad decreciente, lo que es de esperar en una dispersión geográfica por pasos. Una tendencia similar aparece cuando se utilizan microsatélites como marcadores.

Pero esta mariposa tan espectacular esta sufriendo, como otras muchas, un declive acelerado en su continente originario. En los censos que se realizan todos los inviernos en los bosques de México han saltado todas las alarmas. En el invierno de 2014 la superficie ocupada por las mariposas invernantes descendió un  44% con respecto al año anterior y es un 3% de la que se registraba casi veinte años antes. Muchas son las causas que parecen estar condicionando este declive y entre ellas la deforestación de los propios bosques de invernada, la transformación de los hábitats de reproducción en Estados Unidos, el empleo de herbicidas contra las malas hierbas donde ellas realizan sus puestas y se desarrollan sus orugas y, probablemente también, la nueva generación de insecticidas neonicotinoides. Veremos que depara el futuro a este bello insecto en los próximos años.

Para saber mas:

Fernández Haeger, J. y Jordano Barbudo, D. (2009). La mariposa monarca (Danaus plexippus L., 1758) en el Estrecho de Gibraltar (Lepidoptera, Danaidae). SHILAP Revta. Lepid. 37(148):421-438.

Fernández Haeger, J., Jordano Barbudo, D., León Meléndez, M. y Devesa, J. (2010). Gomphocarpus R.Br. (Apocynaceae Subfam. Aslepiadoideae) en Andalucía occidental. Lagascalia 30: 39-46.

Fernández Haeger, J., Jordano Barbudo, D. and León Meléndez, M. (2011). Status and conservation of Asclepiadaceae and Danaus in southern Spain. J. Insect Conservation 15:361-365.

Fernández Haeger, J., Jordano Barbudo, D. and León Meléndez, M. (2011). Ocupación de fragmentos, persistencia y movimientos de la mariposa monarca (Danaus plexippus) en la zona del Estrecho de Gibraltar. Migres 2: 35-51.

Zhan S., Zhang W., Niitepold K., Hsu J., Fernández Haeger J., Zalucki M., Altizer S., de Roode J. C., Reppert, S. & Kronforst, M.R. (2014). The genetics of monarch butterfly migration and warning colouration. Nature 514(7522):317-321.

Pierce AA, Zalucki MP, Bangura M, Udawatta M, Kronforst MR, Altizer S, Haeger JF, de Roode JC. (2014) Serial founder effects and genetic differentiation during worldwide range expansion of monarch butterflies. Proc. R. Soc. B 20142230. http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2014.2230

Fernández Haeger J, Jordano D, Zalucki MP (2015) Monarchs across the Atlantic Ocean: what’s happening on the other shore? In: K Oberhauser (ed). Monarchs in a changing world: biology and conservation of an iconic insect. Cornell Univ. Press. Ithaca, NY

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