GANADERÍA EXTENSIVA Y CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA

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Vacas retintas pastando en la dehesa de Gatos, Villamanrique. Foto: Angel Martín

Ganadería extensiva y conservación de la naturaleza no han tenido buenas relaciones. Ya les conté aquí lo denostadas que han estado las cabras que andan por los montes. Pues otras especies no le van a la zaga. El vacuno está cada vez peor visto. Que si se tira unos pedos que tienen un atroz efecto invernadero (mucho mas metano emiten los vertederos y nadie dice nada), que si la carne es malísima para la salud. El que pasten en la naturaleza se ha considerado negativo, y por ello se les ha echado de los parques nacionales, tanto en la sabana africana como en Doñana, secular tierra de pastos que quedó con una ganadería muy residual al ser declarada parque nacional (aquí).

Esta mala prensa no se puede disociar de la persecución que ha sufrido por parte de la agricultura del petróleo o agricultura industrial que ya les describí en este post. Actualmente, en los países desarrollados la mayor parte de los animales domésticos se pasan la vida metidos en un establo alimentándose de piensos procedentes de cultivos. La ganadería extensiva está en pleno retroceso. Aunque es mucho mas barata de mantener necesita más mano de obra y produce menos, así que no puede competir con la intensiva.  A esto hay que añadir que la vida rural tiene cada vez mas trabas (escolarización, salud) y la gente prefiere vivir en núcleos urbanos que ofrecen muchos mas servicios. El resultado es que cada vez hay menos animales pastando en libertad.

Y ahora que el campo se ha convertido en un desierto ganadero nos damos cuenta de que la ganadería no era el coco como se creía. El monte se ha cerrado. El mosaico de bosquetes y prados que los animales mantenían se ha convertido en un matorral continuo que evoluciona hacia un bosque. Incluso ecosistemas que se pensaba que eran así porque hacía un clima de perros, como las sabanas de sabina de las parameras sorianas, se están convirtiendo en bosques de sabinas, encinas y pinos al desaparecer las ovejas y sus pastores, que eran los que mantenían aquello así (aquí). El campo está cambiando mas allá de lo que ven nuestros ojos. Los jabalís, que aman la espesura, están aumentando y los conejos, que necesitan hierba para comer y matorral para esconderse, están desapareciendo. Las aves de campos abiertos disminuyen y las de bosque aumentan. Los incendios se han incrementado. La naturaleza se está reajustando a la nueva situación y la nueva situación no es tan maravillosa como se pensaba sino que da muchísimos problemas.

El primero es el aumento del fuego. Al cubrirse todo de leñosas hay mas combustible y menos cortafuegos, así que hay mas incendios y mas extensos. El segundo es la pérdida de biodiversidad. Un mosaico de bosques y prados o un prado salpicado de árboles mantiene mas especies distintas que un prado mondo o un bosque porque allí coexisten especies de bosque, de prado y aquellas que se refugian en los bosques y comen en los prados, que son legión. Y el tercero es la disminución del agua que llega a los embalses, ya que al haber más vegetación aumenta la transpiración y disminuye la escorrentía.

Así que se está reconsiderando volver a introducir el ganado en el monte. Ya les conté aquí como el meter una piara de cabras en un pinar de Doñana trajo muchos beneficios. Es mas, en el parque natural del Montseny se están planteando muy seriamente tener ganado para mantener espacios abiertos, ya que al cerrarse la vegetación la diversidad de aves se está reduciendo de forma alarmante al desaparecer las asociadas a prados, según nos cuentan los investigadores que allí trabajan (aquí). Pero la cosa no queda aquí. Se está viendo la posibilidad de mantener limpios montes y cortafuegos con ganadería para disminuir incendios. No crean que sea fácil. Faltan estudios de cargas ganaderas, pastores entrenados, facilidades para vivir en el campo y maneras de rentabilizar este tipo de ganadería, que no solo debe rentar por lo que produce sino también por lo que trabaja. Hay bastante por hacer, así que deberíamos ponernos cuanto antes manos a la obra.

Las bondades de la ganadería extensiva no son universales. Por ejemplo, Ordoñez y colaboradores consideran que el ganado caprino es un serio problema para la conservación del bosque tropical seco ecuatoriano, como pueden ver aquí. ¿Están llenos de prejuicios, como nuestros gestores de hace 40 años? No, es que la respuesta de los ecosistemas al pastoreo no es igual en todas partes.

El pastoreo es una perturbación para la vegetación, si definimos ésta como todo aquello que disminuye la biomasa por destrucción. Un incendio es una perturbación intensa y puntual que se lleva por delante toda la biomasa aérea, y el pastoreo una suave porque elimina solo una parte, pero eso sí, de forma constante. Hace ya mucho tiempo que los ecólogos descubrieron que la relación entre la diversidad de la vegetación y la intensidad de las perturbaciones que sufre no es lineal. Sin disturbios la diversidad es baja porque las especies mas competitivas se hacen dominantes eliminando a las demás. Con algo de perturbación aumenta, ya que las especies que reinan disminuyen y les dejan sitio a las demás. Pero cuando es muy intensa la diversidad vuelve a disminuir porque hay pocas especies capaces de aguantar una vida tan dura.

¿Con cuanta perturbación se alcanza la diversidad máxima? Hace algo más de 20 años que David Milchunas y William Laurenroth nos dieron la respuesta: depende de lo acostumbrada que esté la vegetación. Si no la ha visto nunca por pequeña que sea la diversidad bajará. Si lleva mucho tiempo conviviendo con ella el máximo estará allí donde la intensidad y frecuencia de la perturbación sea mas frecuente. Y esto nos explica porqué no es lo mismo el pastoreo en España que en Ecuador. Aquí los ganados llevan milenios comiendo por los montes y antes que ellos estaban otros grandes herbívoros como los uros, a los que sustituyeron. Después de tanto tiempo las especies que no soportaban el pastoreo han desaparecido y las que lo resisten han proliferado. Y de que modo, porque yo he medido densidades de 40 especies por m2 en prados en los que las vacas se comían el 70% de la hierba. Claro que allí estaban los toros que Hércules robó a Gerión hace 3000 años. Todo el sistema se ha reajustado para convivir con los ganados, y si estos desaparecen cambia, perdiendo diversidad. En Ecuador el ganado es una novedad, pues apareció allí con los españoles hace como mucho 500 años, que es muy poco tiempo para un ecosistema. Pero es que antes no había nada parecido, porque los grandes herbívoros se extinguieron allí en el pleistoceno. Así que estas selvas no están nada acostumbradas a los grandes herbívoros y la presencia de cabras hace que pierdan especies.

Como podrán comprobar en esto de la conservación no hay verdades absolutas. Todo depende de los avatares que haya sufrido la zona en el pasado, así que no se pueden extrapolar tan alegremente ideas y técnicas de un lado a otro, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad. Necesitamos conocer bien nuestros ecosistemas para saber como manejarlos y conservarlos, y tener muy presente que si son así ahora es porque se les ha perturbado. Aprendamos a aceptar las perturbaciones y a manejarlas a nuestro favor, que pueden ser muy útiles. Como les digo siempre, el veneno está en la dosis.

 Rocio Fernández Alés

Expresidenta de la AEET

 

Herrando, S., Anton, M., Brotons, Ll., Guinart, D. (2016). La pérdida de biodiversidad por abandono rural en el LTER Montseny cuantificada a partir del monitoreo de aves. Ecosistemas 25(1): 58-64.

 Milchunas, D.G. & Laurenroth, W. K. (1993).  Quantitative effects of grazing on vegetation and soils over a global range of environments. Ecological monographs 63 327 – 366.

Olano, J.M., Rozas, V. (2015). Desde el cámbium hasta el bosque: evaluando las respuestas de Juniperus thurifera L. a los condicionantes ambientales y antrópicos a múltiples escalas. Ecosistemas 24(2): 60-68.

 Ordóñez-Delgado, L., Tomás, G., Armijos-Ojeda, D., Jara-Guerrero, A., Cisneros, R., Espinosa, C.I. (2016). Nuevos aportes al conocimiento de avifauna en la región tumbesina; implicaciones para la conservación de la Reserva de Biosfera del Bosque Seco, Zapotillo, Ecuador. Ecosistemas 25(2): 13-23.

El Montseny apuesta por la ganadería tradicional para frenar la desaparición de aves- Europa press 5 agosto 2016.  

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